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Visitaron El Saladillo, lugar de inmenso potencial turístico

En su calidad de investigador, Juan Carlos Giuliano explicó al ministro de Turismo y Culturas Gustavo Luna el valor patrimonial, cultural, e histórico del sitio El Saladillo que no sólo fue territorio de ocupación aborigen, sino que además albergó una estancia jesuítica y funcionó como centro de entrenamiento militar en el 1900.

Visitaron El Saladillo, lugar de inmenso potencial turístico - foto 1 Visitaron El Saladillo, lugar de inmenso potencial turístico - foto 2

De acuerdo a las investigaciones, este espacio fue ocupado desde el año 400 después de Cristo y hasta 1900.

 Así lo informó Juan Carlos Giuliano, que investiga El Saladillo desde hace más de cinco años, y según su relato están “tratando de desentrañar la historia de este lugar porque entendemos que, concentrado en una pequeña porción de terreno de 8 o 10 hectáreas, tenemos reflejada toda la historia de La Rioja”. 

 Uno de los aspectos documentados en este lugar, es la presencia de los pueblos originarios con familias ampliadas que ocupaban espacios separadas por unos 200 metros y que se dedicaban a la caza y a la recolección. 

 Además, en esta zona se instalaron los jesuitas, que en su tarea evangelizadora, educadora y productiva, construyeron una estancia que se dedicaba a la fabricación de cal, tinajas y tejas.

 Guiliano aseguró que la fabricación de cal y de tejas que se realizaba en las estancias jesuitas era de altísima calidad y contaban con mano de obra de los pobladores originarios para realizar esas tareas. Mientras “los españoles los explotaban hasta el exterminio, los jesuitas les enseñaban a trabajar con metodología industrial muy buena”.

 En este sentido, el investigador destacó que los jesuitas realizaron una “utilización muy importante del manejo del agua a través de embalses y diques que cubrían las necesidades para riego y para la fabricación”, en base a lo que los pobladores originarios ya habían construido.

 Posteriormente, la familia Luna Olmos construyó una casona que se hizo sobre las ruinas de la estancia”. En esa casona vino a vivir un ingeniero francés junto a su hija, que murió en El Saladillo enferma de tuberculosis.

 Si bien el ingeniero llegó a La Rioja para investigar la factibilidad de unir Catamarca y La Rioja a través del ferrocarril y trabajar en la explotación de la cal, la presencia de esta familia dejó una intrigante leyenda, ya que los pobladores de la zona todavía escuchan las dulces canciones en idioma extranjero que cantaba la joven que murió en este sitio.

 Entre los inmensos valores histórico de este lugar, Giuliano también mencionó las visitas que el ilustre Joaquín V. González realizaba al Saladillo, por ser una propiedad de la familia de su esposa.

 Otro aspecto que resaltó el investigador fue que este espacio, durante la dictadura militar, se utilizó como centro de entrenamiento militar por eso existen “impactos de proyectiles en la casona”.

 Giuliano dijo que el potencial turístico de este lugar es enorme y es fundamental para La Rioja, teniendo en cuenta que las estancias de Córdoba han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad, que el turista está ávido de tener esa relación con la cultura del lugar, y hoy toda la cultura jesuítica es importantísima si tomamos en cuenta que el Papa Francisco es jesuita. 

 La quebrada de Saladillo está ubicado sobre la ladera oriental del cordón oriental del Velazco, a 20 km de la ciudad de La Rioja.

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