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La esposa de Olivares le pidió Justicia a Macri

“Los quiero ver presos”, le dijo Susana Castro. Macri le dijo que ya estaban todos detenidos. Fue en el velatorio en el Congreso antes del traslado de los restos del diputado a La Rioja.

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En medio de escenas de dolor y de rostros envueltos en lágrimas, la esposa del diputado radical Héctor Olivares le hizo un pedido de justicia a Mauricio Macri.

- La Justicia y las fuerzas de seguridad hicieron su trabajo y ya están todos detenidos-, buscó darle tranquilidad el Presidente a Susana Castro, la esposa de Olivares.

Pese a las amenazas de bomba, Macri estuvo unos quince minutos en el Congreso este lunes para asistir al velatorio, en el Salón de Pasos Perdidos, y darle sus condolencias a la familia. Cuando el Presidente llegó casi sobre el filo de las tres de la tarde, el Anexo de Diputados seguía acordonado, vedado el ingreso, y la Brigada de Explosivos trabajaba en el lugar. Enfrente, en el Palacio, a Macri lo recibió el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, y juntos caminaron hasta Pasos Perdidos, en el primer piso.

En un clima de conmoción y tristeza, Olivares fue velado desde el mediodía hasta las cuatro y media de la tarde, ya que después fue llevado a La Rioja, en un vuelo de Aerolíneas. En un avión pequeño que puso a disposición la gobernación, viajaron de regreso sus familiares. El velorio siguió en la sede del Comité provincial de la UCR riojana, que Olivares presidía, y los restos fueron trasladados después a su pueblo, Villa Mazán, para ser inhumados por la tarde del martes.

En el Congreso, el cajón cerrado cubierto con una bandera argentina, fue ubicado al final de Pasos Perdidos, debajo del inmenso óleo “El presidente Julio Argentino Roca inaugura el período legislativo” (1886), de Juan Manuel Blanes, un símbolo de ese salón que Olivares muchas veces transitó para ingresar al recinto desde diciembre de 2015, en que había asumido su banca. Y que jamás pudo imaginar que allí sería despedido este lunes, tras haber sido herido de muerte el jueves pasado en la Plaza de los Dos Congresos, en el ataque en el que cayó asesinado su amigo Miguel Yadón.

En el bastonero de la Presidencia de la Cámara, a las espaldas del estrado que preside el hemiciclo, se improvisó una sala reservada donde la familia recibió al Presidente. Estaban los dos hijos de Olivares, Leandro (26 años, licenciado en Comercio Exterior) y Candela (24, estudiante de Arquitectura), y los dos hermanos del diputado, Inés y José. Macri acompañó a la esposa de Olivares hasta el féretro, conteniéndola con un abrazo. Detrás se pusieron las banderas argentina, la de La Rioja, y la roja y blanca de la UCR. En un atril, una foto del diputado.

“Héctor era diputado nacional y tuvo más trascendencia. Pero su familia está consternada, muy afectada también por Yadón, consideran que son dos las familias que han sufrido una pérdida terrible. Yadón no era asesor, eran muy amigos, habían hecho juntos el primario y el secundario”, contó una fuente muy allegada a Olivares.

Antes que Macri estuvieron el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro Rogelio Frigerio. También el gobernador radical de Corrientes, Gustavo Valdés; el jurista Ricardo Gil Lavedra; los dirigentes Enrique "Coti" Nosiglia y Jesús Rodríguez; y los jefes de las bancadas del FpV, Agustín Rossi, y de Red x Argentina, Felipe Solá; el diputado Marco Lavagna, el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo; los senadores Esteban Bullrich y Julio Cobos, entre muchos otros.

Visiblemente conmovidos se los vio a los senadores radicales riojanos Inés Brizuela y Doria y Julio Martínez, muy amigo de Olivares. Junto al féretro, Martínez y Mario Negri, jefe de la bancada radical, hablaron para despedirlo. “Un militante todoterreno”, lo definió Martínez, y recordó que ambos estudiaron Agronomía en Córdoba. El féretro fue cargado en su salida del Congreso, por Negri, Martínez, los diputados Luis Borsani y Atilio Benedetti, entre otros. Detrás iban más radicales, como Miguel Bazze y Diego Mestre.

Familiares envueltos en lágrimas, amigos, asesores, militantes. Muchos buscando alguna razón, si puede haber, para un ataque tan brutal como todavía no aclarado. Al llegar a la puerta principal sobre la avenida Rivadavia, hubo aplausos y algunos cantaron el himno radical. El féretro fue colocado en un coche fúnebre, para llevarlo hasta Aeroparque y de allí a la provincia natal de Olivares.

Guido Braslavsky en clarin.com

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